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¿Realmente un perro?

Adoptar un perro significa responsabilizarnos del cuidado de un ser vivo cuya vida puede durar muchos años. Para garantizar su bienestar no basta con proporcionarle comida, atención sanitaria y espacio donde vivir. Un perro es un animal social que necesita nuestra compañía, atención y cariño. Si nuestro estilo de vida no nos permite garantizar todas y cada una de estas necesidades tal vez deberíamos descartar la adopción de un perro como animal de compañía.

¿Estamos todos de acuerdo?

Al traer un perro a casa este se convierte en un miembro más de la familia. Por ello todos los integrantes de la unidad familiar deben estar de acuerdo en adoptarlo y deben pronunciarse al respecto. Un silencio en ese momento podría desembocar más adelante en un conflicto familiar

¿Qué raza?

No debemos basar nuestra elección en un criterio puramente estético, es decir, en la raza del perro. Además, como ya se ha dicho, la raza influye pero no determina en absoluto el futuro carácter del animal. Contrariamente a lo que en ocasiones se piensa, los perros mestizos pueden ser excelentes animales de compañía, tanto o más que los de pura raza. En cualquier caso es recomendable consultar y dejarnos aconsejar por profesionales, el primero de ellos nuestro veterinario o futuro veterinario.

¿Macho o hembra?

Las hembras son, por lo general, menos dominantes y agresivas que los machos. Por ello la elección de una hembra parece ser la más adecuada para aquellas personas que desean un perro familiar que deba convivir diariamente con niños.

¿Dónde adoptarlo?

Si vamos a comprar un cachorro es recomendable que proceda de criadores profesionales, es decir, con buenas referencias. En cualquier caso es importante exigir factura legal de compra, imprescindible para cualquier reclamación. Si deseamos adoptar un perro abandonado la mejor opción es dirigirnos a un refugio o una protectora de animales de compañía y dejarnos aconsejar por ellos. Existen varios lugares de este tipo en Jerez.

¿A qué edad adoptarlo?

Si adquirimos un cachorro, nunca debemos separarlo de su madre y hermanos antes de las siete semanas por motivos de socialización. Si adoptamos un perro en un refugio o protectora deberíamos considerar la posibilidad de escoger un animal ya adulto. No es cierta la creencia de que un perro adulto no podrá adaptarse a nuestro hogar y no aprenderá aquello que queramos enseñarle.

¿Y a partir de ahora?

Una vez elegido un perro, desde su primer minuto con nosotros, debemos iniciar su entrenamiento y educación. Un proceso que durará toda la vida y que, en definitiva, contribuirá de forma decisiva a hacer de él una buena mascota y un buen “ciudadano”.

Este artículo fue extraido del libro: “El perro, educación y cuidados” de Jaume y Xavier fatjó Manteca.