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Enseñando a hacer pipí en su sitio

Una conducta de eliminación correcta (micción y defecación) es algo muy valorado por los dueños de las mascotas. De hecho, suele ser una condición esencial para que el perro pueda convivir en el seno de una familia.Para facilitar el aprendizaje de estas conductas es necesario aplicar un programa basado en el refuerzo positivo (premio) y el refuerzo negativo (castigo).

El refuerzo positivo

Se trata de ofrecer numerosas oportunidades al perro de actuar correctamente y premiarle cada vez que lo haga en el lugar adecuado. Para conseguirlo hay que llevar al perro con frecuencia a la zona de eliminación adecuada (los periódicos, la calle, una zona del jardín), teniendo en cuenta las necesidades del animal. Si se trata de un cachorro de 2-3 meses, como es lo más frecuente, hay que saber que puede tener necesidad de defecar u orinar cada 3 ó 4 horas. Esta necesidad ira disminuyendo con la edad, de manera que el perro adulto tendrá suficiente con 3 salidas diarias.

El castigo

El castigo únicamente será efectivo si se “pilla” al perro cuando se esta orinando o defecando en el lugar inadecuado. Si ha cesado la conducta será aconsejable sacarlo inmediatamente a la zona adecuada y premiarle si lo hace allí. No sirve de nada refrotar el hocico o hacer oler al perro su propia orina o sus heces, como tradicionalmente se ha hecho, en especial si ha pasado un tiempo desde que el perro lo hizo.

pipi

Momento y lugar

Además de la utilización correcta del premio y el castigo no hay que olvidar que hay otros elementos importantes para facilitar el aprendizaje, como son la elección del momento y lugar más adecuado. Es aconsejable elegir cuanto antes la zona definitiva de eliminación. Cambiar de zona (periódicos, calle) en ocasiones puede suponer un problema. El cambio debe ser progresivo y basado fundamentalmente en el refuerzo de la nueva zona. Preferiblemente debe de ser un área restringida sobre la que se volverá siempre, permitiendo husmear al perro para que se estimule la micción y/o defecación.

Como el olor es un estímulo para la expresión de esta conducta, en la casa se utilizarán productos de limpieza que eliminen completamente el olor de orina y/o heces. Muy importante es tener en cuenta la relación entre la conducta de eliminación y la ingestión de alimento. Generalmente el perro tendrá necesidad de orinar o defecar a los 15-30 minutos de haber comido. El cachorro también tendrá necesidad después de despertarse aunque sea de un sueño corto. Las situaciones con un componente emocional elevado como la excitación del juego pueden facilitar la relajación de esfínteres en un cachorro, por lo que habrá que reservarlos para después de la conducta de eliminación. Por último, cuando el cachorro se quede solo en casa, o por la noche, es preferible dejarlo en un recinto pequeño ya que tenderá a mantenerlo limpio.

Extracto del artículo “Técnicas de modificación de la conducta (II): condicionamiento clásico y operante”
de Sylvia García-Belenguer Laita y Jorge Palacios Liesa.
Publicado en  el nº 125 de la revista CONSULTA de discusión veterinaria